El efecto de sorpresa al entrar en esta propiedad está asegurado. Dos amplios ventanales conectan el salón a un amplio y luminoso patio que se compone de dos ambientes, una zona de estar con dos sofás de jardín y una zona de comer con mobiliario vintage en hierro forjado. Todo ello, rodeado de plantas. ¡El lujo de un íntimo jardín en plena capital!

El proyecto de interiorismo se ha orientado a la conexión entre el exterior y el interior: un largo camino de piedras de canto rodado une todos los espacios de la casa conectando dormitorio, cocina, living y patio, el efecto prospectivo es potente y confiere a todo el piso un aire de diseño muy contemporáneo.

Juego de perspectivas


El juego de perspectivas es la llave de lectura del proyecto ya que, a parte del camino de piedras en el suelo, se ha trabajado en otros aspectos para que el espacio se perciba como único y abierto. La cocina está integrada en el salón, y el dormitorio puede abrirse al salón a través de una puerta de espejo que desaparece en la pared. De esta manera, incluso cuando los espacios estén cerrados, la perspectiva sigue abierta.

El color es el nexo visual más evidente. Las antiguas paredes de ladrillo se han dejado a la vista y se han pintado de un color elegante y rompedor, un gris azulado que marca mucho el carácter del espacio. Por esta razón, el resto de la decoración cuenta con una paleta de colores neutros, que juega delicadamente con tonos beige y piedras.

Diseño, confort y ubicación se funden en iguales proporciones en esta propiedad, ‘escondida’ en un bonito edificio del barrio más buscado de nuestra capital.

Este artículo también está disponible en: Inglés