¿Acaban de terminar las vacaciones de verano y ya estás pensando en la próxima escapada? El otoño en Mallorca, o “la primavera del invierno”, tiene un encanto especial. Es una estación mágica con temperaturas suaves y paisajes que hacen que el sentido de la vista se vuelva loco.

Desde el porche de esta  casa que os presentamos, las vistas y la tranquilidad que ahí se respiran te inundan de paz y deleite. La bahía de Palma, a lo lejos con sus mágicos atardeceres, la sierra de Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad, y un paisaje campestre, rodean la propiedad! Árboles frutales, almendros, pinares que en esta época del año se inundan de gran variedad de setas, huertas y prados donde el único sonido que rompe la calma que aquí se respira son las ovejas….  Un espectáculo inigualable.

En contrapartida, a tan solo 7km, se encuentra la gran ciudad de Palma! Perderte por callejuelas estrechas de trazo medieval en el casco antiguo, admirar su imponente catedral, descubrir los frescos patios, persianas mallorquinas y piedras de ese color terroso que caracteriza todas las construcciones tradicionales de la isla, o dar un largo paseo por el Borne y Jaime III donde encontrarás las tiendas más exclusivas que te dejarán con la boca abierta, es sin duda, algo que no debes perder.

Por la noche, descubrir el barrio de Santa Catalina es una visita obligada, con su tradicional mercado y una gran variedad de bares y restaurantes donde se unen diseño y gastronomía.

El enclave de esta casa idílica hace que se pueda disfrutar de la tranquilidad del campo, y de las comodidades y actividades que ofrece la ciudad, convirtiéndola en una casa única, y con un encanto especial.

Se encuentra situada en Establiments, la zona norte de Palma. Es un barrio que cuenta con biblioteca, restaurantes, centro médico, y muy buenas comunicaciones con cualquier punto de la isla.

En medio de este agradable paisaje se encuentra Can Xiscos. Una antigua casa de labor rehabilitada, donde se han incluido todas las comodidades de nuestros tiempos, sin perder la esencia de lo que fue en sus orígenes. Decorada por su propietaria, Ana Valdés, una enamorada del interiorismo, ha conseguido no perder ni pizca de encanto, manteniendo el estilo mallorquín que se respirca en cada rincón de la casa.

El interior de la vivienda se distribuye en dos plantas. En la planta de acceso encontramos un elegante salón con chimenea, amplio, cómodo y acogedor; un comedor independiente y una gran cocina totalmente equipada. Todas estas estancias tienen salida al porche, el cual tiene una zona cubierta por una frondosa trepadora. Un lugar fresco y natural en el que disfrutar de perfectas veladas al aire libre.

Desde él, la mirada casi no es capaz de abarcar la belleza silvestre del paisaje. Un pequeño tramo de escaleras conduce a la piscina que se funde en la naturalidad del  jardín.

El dormitorio principal, con zona de estar y cuarto de baño en suite, tiene también salida independiente al jardín. Un aseo de invitados completa la planta baja.

En la planta superior se encuentran 3 dormitorios con sus correspondientes cuartos de baño.

Una casa que se alza espléndida en el bello paisaje de Mallorca. Su elegancia es exquisita y su habilidad para adaptarse al entorno extraordinaria. Un lugar que enamora y donde el visitante se sentirá a gusto. Como en casa!!

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